Este finde hemos hecho una excursioncilla a Kansai, una región de Japón al oeste de Tokyo. Dos días no dan para mucho, así que nos centramos en Kyoto y Nara. Las dos ciudades fueron capitales de Japón (Kyoto más de 1000 años), y tienen una cantidad enorme de templos, jardines, parques y castillos que ver. Además es una época muy bonita para viajar a zonas con bosques, porque el arce japonés cambia de color y se tiñe todo el paisaje de rojo. De hecho, a los japos les encantan los cambios de estación, y el momiji-gari (”búsqueda del cambio del tono de las hojas”
) es una de sus principales aficiones ahora. Esta foto la hice al Kinkaku o Pabellón Dorado de Kyoto.

Algo parecido pasa en primavera con la flor del cerezo, y es que aquí se flipan mucho con todo lo pasajero, lo que dura poco. Igual por eso el ideal de comportamiento tradicional es el del samurai, guerrero con una vida corta pero honorable…
Cuando llegamos a Kyoto me decepcioné un poco, porque tenía la idea que iba a tener un ambiente más tradicional en todos los lados, pero como cualquier ciudad grande (tiene unos 2 millones de tíos) tiene sus zonas feas y hay que moverse para encontrar cosas agradables a la vista. Ah, y de Maikos o Geishas ni rastro
. Pero bueno, es una de las ciudades mejor preservadas de Japón, al contrario que Tokyo, en la II Guerra Mundial ni la tocaron.
Nara para mí es más agradecida, está todo lo importante para ver a mano, en un parque enorme lleno de ciervos dóciles deseando que compres comida para ellos como un auténtico mandril. Entonces te empiezan a acosar y a darte cabezazos hasta que acaban con todas las galletas en un minuto! Pero eso sí, muy bonito todo. Muchos toris, pagodas, un Buda gigante y un bosque mu chulo.

Nos quedamos en un hotelito japonés (ryokan), con su tatami, sus futones, sus puertas correderas, su ofuro y nuestros pies descalzos. Bastante barato, al precio de un albergue en Europa. Japón no me está pareciendo muy caro! (…indirecta para los indecisos que se estén pensando el venir…)
Después de estar todo el finde dando vueltas, nos metimos en el bus de vuelta a Tokyo a las 12 de la noche para llegar a las 7 de la mañana del lunes, duchita y vuelta a las clases de japo (hoy no he dado mucho de sí
).