Este fin de semana, por fin, pude hacer algo que estaba en mi pila de cosas por hacer. Ir al monte Fuji. Empezamos a subir desde la 5ª estación, a unos 2400 metros de altura. Y es que queríamos escalar el Fuji, pero empezar desde la base tampoco era plan
Del aparcamiento de autobuses de la 5ª estación a la cima hay 1300 metros, que ya está bien…

El plan (de libro) era empezar a las 8 de la tarde. Una noche con un poco de lluvia, de muchas cabañas a lo largo de las estaciones, de adelantar a japoneses linterna en mano (o en cabeza) subiendo en fila, de muchas rocas, arena y un poco de dolor de cabeza, algunos claros que dejaban ver la ciudad, y estrellas, que para un tokiota de adopción no dejan de ser un lujo…
Llegamos a la cima a las 3 y media de la mañana, con el tiempo justo para entrar en calor dentro de un refugio-tienda-restaurante, y salir para ver amanecer. Antes, cuando la niebla nos dejaba, podíamos ver cosas así.

Por lo menos no estábamos solos aguantando el frío…

Y bueno, a eso de las cuatro y media, el sol se dejó ver por el techo de Japón.

Sí, ya sé que cada día amanece, y el sol es el mismo en Burgos y en Shizuoka, pero estar toda la noche sin dormir, el logro que supone para mí hacer ejercicio más de 1 hora seguida, y los 3776 metros de altura, como que cambian tu manera de ver las cosas!

La gente seguía llegando poco a poco a la cima cuando empezamos a bajar.

A las 9 de la mañana estábamos otra vez en la 5ª estación. Fuimos a Kawaguchiko en bus, pasamos un rato en un merecido onsen, comimos, nos comimos un buen atasco dominguero en la autopista de vuelta a Tokio, y a dormir, que hoy había que trabajar…
Si tienes pensado visitar al señor Fuji, no está de más leer páginas muy útiles como ésta, meter en la mochila un par de capas de abrigo, que te harán falta según subes, crema solar y muchas ganas, que seguro que las tienes que sacar en algún momento para seguir (yo las eché en falta a la bajada
). En cualquier caso, merece la pena. がんばて!