Día en casita
Hoy al meterme al metro para ir a trabajar no me sentía muy bien, tenía una especie de cansancio acumulado del fin de semana, un poco de cuentitis y la garganta otra vez dando guerra, así que decidí darme un día de descanso y volverme a casa. Todo apuntaba a ser un día de cama y ordenador, pero el tiempo de Yokohama tenía ganas de tocar los huevos…
Ha sido un día de mucho viento, que combinado con las precarias ventanas de mi habitación se ha transformado en un silbido constante que me ha acompañado todo el día dentro de la habitación, sin dejarme dormir. Ya podía haber escogido otro día para ponerme malo!
Aunque no se vea mucho en el vídeo, las manchas marrones son nubes de tierra.

